domingo, 16 de octubre de 2011

Relatos de una realidad distorsionada 6. Historia de un joven de la calle.


Salí de la casa de mi novia. Era cerca de la media noche y me disponía a hablar con alguno de los jóvenes travestis que se detienen en el centro de la ciudad a atrapar potenciales clientes, con sus trajes cortos, sus rellenos de prendas de algodón y sus deseosas ganas de hacer dinero. Al subir a la Carrera veintitrés con Calle veintiocho, a una cuadra de un centro comercial, frente a un asadero de pollos que abre hasta altas horas del amanecer, observé alrededor y no se encontraba ninguno. Procedí a detener un taxi de servicio público, y mientras los esperaba, bajo el faro de luz que iluminaba mi rostro, un hombre se me acercó. Al instante lo reconocí.

Hace un mes aproximadamente, en el mismo lugar mientras esperaba un taxi. Se me acercó un hombre de unos 40 años aproximadamente, de piel blanca y manos negras, un rostro un poco corroído, ojos perdidos y rojos. Cuando lo tuve a menos de dos metros, por instinto, ese instinto salvaje que debe desarrollarse en estas selvas de asfalto llamadas ciudades, me asusté y se agudizaron todos mis sentidos, dando dos pasos hacia atrás, hacia el asadero, pero aun así no alcanzaría a llegar allí; decidí aguardar con falsa calma.

El hombre, muy pasivamente me dijo: "¿No se acuerda de mi chinito, el de Chinchiná?". Inmediatamente, y dadas las circunstancias, decidí seguirle el juego; le pregunté por su vida - aún sin saber si la tenía- y me respondió que bien, que allá en el pueblo, que como siempre. Le pedí de urgencia que me detuviera un taxi, no llevaba monedas en ese momento y le aseguré que en una próxima ocasión se la daría, que se la quedaba debiendo.


Sí, ese era el hombre de ese día, un poco más cambiado, más consumido, reflejando cada vez más la realidad triste de esta ciudad. Era ese hombre, el mismo que me puso a pensar varias noches, ¿qué hacía, aquel ser que dejé pasar como oportunidad para conocer un poco más los fondos oscuros e impenetrables de esta ciudad sacrílega y pagana?
Comenzamos de manera amena la conversación; no mantuvimos distancia, como si fuésemos dos amigos de toda la vida. Su cordialidad, ante todo, inspiraba confianza. Me estiró el puño a la espera de que golpeara con el mío Esa es –en mi criterio-, una señal de gratitud, porque quizá no muchos se atrevían hablarle como lo que es, un humano que le ha tocado estar bajo las condiciones más precarias que se puedan soportar.

Le pregunté que qué había sido de su vida, que a qué se dedicaba en esta ciudad un poco distante de su pueblo natal. Me dijo que era reciclador, que se dedicaba a vivir de los archivos de otras personas, de lo que les sobraba, de lo que no utilizaban. Que se ganaba la vida entre los almacenes, deseando cosas que jamás serían suyas, pero jamás se atrevió a robárselas, "es inmoral, -decía mi madre, que Dios la tenga en su reino".

-Y su familia, ¿usted tiene familia? 

Me respondió -Pues que le digo parcero, más o menos, ellos están allá en el pueblo y mis hermanos en Bogotá. Mi papá es un duro, un ingeniero, mis hermanos decidieron irse de militares y ganar billete, yo soy el mayor de todos pero el descarriado, jamás quise ser del ejército (Sonrió mientras miraba al horizonte), estuve como seis meses y me volé. Mi papá me dijo que no quería vagos, que me abriera.

-¿Cuáles son sus sueños?

-Dicen que los pobres viven y mueren de sueños. Mi sueño fue ser un artista de la piel, bien teso como los del televisor. -Procedió a mostrarme un tatuaje en su pierna, un sol acompañado de una serie de tribales-. Yo ando con la máquina acá en el maletín, y las tintas también, pero nadie quiere que alguien que huela mal le haga un tatuaje. Pille, yo hice hasta bachillerato, yo soy estudiado y también hice un curso en el Sena. Tuve un hijo y se murió, la novia mía me dijo que me abriera también, y pues además del cuento de mi papá, todo eso es un problema, por eso ando acá en las calles.

-¿Dónde duerme?

-Yo duermo allá en esa esquina, el vigilante es un parcero, mientras yo duermo él me cuida y cuando él duerme yo lo cuido. Yo vigilo carros, los carros que él tiene que vigilar yo se los cuido y me da la liga, con eso desayuno y a veces hasta almuerzo, el cucho es un bacán. Pero ¿sabe qué? Hay que tener cuidado. La ciudad es un peligro, hay que cuidarse; en estos días iban a atracar un fulano y por defenderlo nos ganamos un problema con el otro, nos amenazó y todo, pero en la calle toca sin miedo ¿Si me entiende?

Nos quedamos un momento en silencio, mientras yo digería sus palabras, y él, con su hablado fuerte, rompió el silencio diciendo:

-Sabe qué, yo quiero estudiar de noche y trabajar de día, pero estudiar es pa’ ricos, toca seguir en la calle.

Aquí terminó mi cuestionario. La noche cada vez más oscura y atenuante, me obligó a irme para mi hogar a pensar un poco en todo lo que él me había dicho. Le pedí que me detuviera un taxi, esta vez me acompañaban dos monedas de doscientos, tal y como se lo prometí. Todo lo que dijo me hace cuestionar lo que muchos defienden como “civilización y progreso”. El progreso pareciera no ser más que un retroceso: cada país y cada persona que se ve obligada a progresar, cae; términos como este implican sacrificio y no siempre gana el más grande, sino el más astuto, el que más trucos sepa, el que más ases bajo la manga posea para hundir al otro al punto de dejarlo a cuestas. La ciudad es una jungla llena de asfalto, con historias en el día y en la noche.

Vivir la ciudad te hace parte de ella, la ciudad se vive en sus confines, con personas como esta. ¿Será que valen la pena las consecuencias que conlleva el progreso?

Viernes 14 de Octubre, Centro de la ciudad, Manizales.

viernes, 7 de octubre de 2011

Apología a la soledad.

La soledad en las personas, ese degradante, tormentoso e insípido estado, hace de muchos artistas lo que son: artistas. En la soledad se configuran nuevos mundos, paralelos, intransigentes, visibles, invisibles, sensibles y reales para la mente de cada uno. En la soledad se produce la reflexión que lleva a las personas a conocerse a sí mismas, a reconocer ese ser inocuo e intangible pero tan real que tienen por dentro, que odia lo que aman, que contradice, que predice, que acierta, que fracasa.

La soledad te hace notar que la individualidad no existe y te hace enfrentar al ser al que más miedo le debes tener por el mismo hecho de estar tan cerca y ser tan desconocido, tú mismo. Pero es necesario estar sólo, pensarse mientras se piensa la crisis. He aquí la justificación del por qué los artistas (literatos especialmente) optan por la vida a solas,  por no tener a nadie a su lado más que su yo interno y el arte mismo que llega a ocupar los espacios que no ocupan otras personas.

El desasosiego y la desesperanza producida en la soledad inspiran, hacen crear, te convierten en un dios creado y creador a la vez. La soledad golpea al ritmo de la sien y jamás te deja sólo, por contradictorio que parezca. En la soledad se producen grandes historias, dramas, escritos, canciones, pinturas... En la soledad se conocen dos seres que aunque juntos de por vida poco se conocen, tú y tu otro yo, tu conciencia, esa misma que te dice lo correcto y lo incorrecto, esa misma que contradice, esa misma que te determina, esa misma a la que le huyes, esa misma que odia lo que a ti te estabiliza. La soledad te despierta, te quita el inconformismo que a todos agobia. "Quien no conoce el sótano de sí mismo, las cañerías, los subterráneos, está condenado más tarde a perecer en ellos". M.M.

domingo, 2 de octubre de 2011

Particularidad de las artes: Revolución y estimulación.


Fiedrich Hölderlin(1), se preguntó en tiempos de post guerra “¿Para qué un poeta en tiempos de indigencia?”. Cabe aclarar que, al introducirse la palabra poeta en la pregunta, no sólo se pregunta por ellos, sino en general, por todos los tipos de arte. A dicha pregunta, picaresca y con doble sentido de por sí, partiendo de la condición de Hölderlin -Poeta-, se le respondió a través de la historia de varias maneras. El poeta José Luis Díaz Granados(2) le responde “poetas para hacer posible la belleza en la vida; poetas para hacer que el misterio sea desentrañado en su oscuridad; poetas para que ‘las estrellas para quien las trabaja’”. El arte da una forma de esperanza más pura que la que encontramos en la caja de Pandora, claro ejemplo de ello lo encontramos en artista como Otto Dix, artista combatiente obligado de la II Guerra Mundial. El arte es esperanza en el sentido más profundo y más íntimo de una transformación personal que evidentemente se puede convertir en una transformación colectiva. “La poesía transmite una serie de sentimientos que están agolpados en todos nosotros, sea o no sea uno poeta. Y que tiene que ver con las grandes preguntas o con las grandes inquietudes del ser humano, la soledad, la vida, la muerte, el amor. Pero en la búsqueda de esas respuestas, que no en las respuestas mismas, está evidentemente el aliento palpitado en la cruel existencia”.

Es también muy importante tener en cuenta que el arte no es sólo esperanza, también es lucha. Lucha contra si mismo, contra todo y contra todos. “En una sociedad decadente, el arte si es verás debe también reflejar la decadencia, y a menos que quiera quebrantar la ley con su función social, el arte debe mostrar el mundo como algo en continuo cambio y ayudar a cambiarlo”(3) Desde la poesía griega, la Iliada, la odisea, los panfletos franceses que incitaban a la revolución, los cantos que piden libertad de Silvio Rodríguez, los que exclaman utopía de Mercedes Sosa o Pablo Milanes, y las fuertes críticas a la guerra y a la industrialización y mercantilización de la persona de SOAD (System Of A Down), entre muchísimas otras, vemos que se cumple al pie de la letra la frase que nos legó Fisher, y es que esta debe ser la labor de todo artista, de que por medio de su talento de la mano de su sensibilidad denuncie socialmente los acontecimientos que lastimosamente se vuelven rutinarios en una cultura tan decadente como la nuestra, basada en símbolos culturales como la guerra y en patrones económicos como la acumulación de capitales y el interés individual.


Krzysztof Penderecki - Treno por las víctimas de Hiroshima http://www.youtube.com/watch?v=akpE6UgROrU (4)

“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.” (5)

Da ejemplo de ambos patrones –Revolución y estimulación- el Blues. Históricamente conocido como la música de los negros del río Delta en Missisipi, fue el género liberador y motivador de los negros africanos en la búsqueda de la independencia en el sur de los Estados Unidos, a mediados del siglo XX, época de industrialización a carbón puro y esclavismo del hombre como animal, como salvaje. Este género, basado en una progresión de doce compases, comenzó en las cárceles y lugares de represión, donde los africanos, infinitamente tristes por su desoladora música, al ritmo de las cadenas que los ataban a los Black Berry y sus palmas, comenzaron a componer canciones tristes y armoniosas, con voces roncas, silenciosas, flameantes, que poco a poco se convirtieron en canciones de lucha en búsqueda de libertades distintas a las que promovía el liberalismo. Poco a poco añadieron instrumentos como la armónica, el bajo eléctrico y la guitarra eléctrica en sus escalas más puras, dolorosas, decadentes, guitarras que lloraban en sus notas que buscaban una libertad más allá del pentagrama. Mario Mendoza data de esto en su libro Buda Blues, donde además del blues, añade el factor espiritual para la liberación de los negros africanos en el sur de los EE.UU.

Para finalizar, debemos entender que la evolución de las artes no debe caer en una involución a la publicidad o al engaño de los sentidos al que nos somete el consumo, no, las artes deben ser motor y aliento de revolución, así que reto a los artistas a llevarle a sus espectadores y a su escena un mensaje de cambio, un cambio que necesitamos inmediatamente.


(1) HÖLDERLIN, Friedrich. Poeta lírico clásico alemán.1843.
(2) DÍAZ, granados, José Luis.  Poeta cartagenero. Revista MEFISTO Nº 66. 2010
(3) FISCHER, Ernst Otto. Químico alemán. (1918 – 2007).
(4= PENDERECKI, Krzysztof. (1933), músico polaco, compuso en 1960 esta obra, que sería galardonada con el premio de la UNESCO. Su estreno oficial tuvo lugar en 1961, en Varsovia, por el conjunto de cuerdas de la Orquesta Filarmónica de Cracovia.
(5) BROWNING, Robert. Poeta inglés. (1812-1889).

jueves, 8 de septiembre de 2011

Relatos de una realidad distorsionada 5. Presos políticos, vidas sin rastro entre un país sin memoria.

“Primero detuvieron a los comunistas, y yo no dije nada por que yo no era comunista. Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los obreros, luego se metieron con los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. Y cuando finalmente vinieron por mi, no quedaba nadie para protestar.”  BERTOLT  



"Esperanza

Triste pensar la crisis
De este cautiverio
Cuando meditamos
La razón que nos trajo
Brilla en nuestros rostros
Una cálida sonrisa de esperanza.

Liberando nuestros ideales
Pese a rejas en candados

Nadie es héroe
Sin haber vivido y
Vencido los fracasos

¡Los venceremos!

Si un día cortaran nuestras vidas
Perdurarán las ideas
Sembradas en la gente;
Habrá alguien
Que ocupe nuestro lugar,
Haciendo estremecer el espíritu
De los que hemos luchado

¡Si es por un ideal,
Hasta la muerte es dulce!" 

Preso Político Anónimo.